Cafeína, ¿qué es? ¿cómo te puede afectar?

La cafeína está presente de manera natural en el café, el té y la cocoa. La cantidad de cafeína presente en una taza es muy variable y depende, en el caso del café, del tipo de grano y la manera en que es elaborado, en el té, depende del tamaño de la bolsa o de la cantidad de hojas presentes en la taza.

Puede ser producida de forma sintética y es la base de muchas bebidas energizantes, suplementos alimenticios que promueven la quema de grasa y la disminución del apetito, además de drogas estimulantes para mejorar el estado de alerta.

Esto causa uno de los efectos más temidos de la cafeína y es la disminución del sueño, la forma en la que actúa para lograrlo es compitiendo con otra sustancia, la adenosina, que promueve el sueño en el cuerpo. Cuando consumes la cafeína se bloquea el receptor de adenosina y esto evita que te sientas soñolienta.

Una vez consumida la cafeína comienza a tener efecto en tu cuerpo muy rápido, alrededor de unos 30 a 60 minutos, tiene una vida media de 3 a 5 horas, este es el tiempo que le toma a tu cuerpo eliminar la mitad de la dosis que consumes, el resto puede permanecer en el cuerpo durante mucho tiempo, dependiendo de la sensibilidad que tengas a la cafeína que es variable en cada persona.

Los efectos de la cafeína son tanto positivos como negativos, dependiendo sobre todo de la dosis y frecuencia consumida, funciona mejor cuando la tomas de manera intermitente y esporádica, si la consumes a diario, es menos eficaz como estimulante y cada vez necesitarás más cantidad.

Dentro de los efectos positivos que logra la cafeina está el de aumentar el nivel de energía y atención, mejorar el enfoque, el estado de ánimo y el rendimiento mental. Una dosis normal de cafeína es de aproximadamente 50 mg a 200 mg.

Los efectos negativos son varios, sobre todo el efecto disruptivo en el sueño. Un estudio encontró que la cafeína puede retrasar el tiempo de tu reloj biológico. Estos efectos reducirán el tiempo total de sueño y la cantidad de sueño profundo que disfrutas, consumir cafeína 6 horas antes de acostarse reduce el tiempo total de sueño en 1 hora, también puede provocar alteración del ritmo cardiaco, ansiedad y aumento de la tensión arterial.

La alteración del sueño, sobretodo el sueño profundo, es uno de los factores más importantes que logran enfermar al cerebro, el exceso de cafeína además  disminuye el flujo de sangre que llega al cerebro provocando o aumentando el daño a la neurona y a sus conexciones.

Algunos minoristas venden cafeína en polvo pura a granel, comercializándola como suplemento dietético. Los padres deben saber que muchos adolescentes y adultos jóvenes lo toman para aumentar su energía o para mejorar el rendimiento o perder peso, pero la cafeína en polvo es muy potente y una porción segura es extremadamente pequeña. Es casi imposible medir la cafeína en polvo con precisión en el hogar. Como resultado, el riesgo de una sobredosis letal accidental es alto.

El contenido de cafeína del café puede ser muy impredecible, depende del grano y la manera en que es preparado, en estudios realizados se ha podido comprobar un nivel bajo de 259 mg de cafeína y uno más alto de 564 mg en la misma cantidad dentro de varias tazas analizadas.

De la misma manera, el tamaño de una bolsita de té, la cantidad de hojas de té y el tiempo de preparación pueden afectar el nivel de cafeína de una taza de té. En el caso de los refrescos y bebidas estimulantes la cafeína no está regulada por la FDA como aditivo alimentario, debería  aparecer como un ingrediente añadido en la etiqueta de una bebida, pero la etiqueta no necesita mostrar la cantidad de cafeína presente en la bebida, lo cual es un riesgo. Para que tengas una idea una Coca-Cola Light de 12 onzas puede tener unos 46 mg de cafeína y 2 tabletas de Exedrin 130 mg.

Dentro de las recomendaciones en el consumo de cafeína está el de usarla con moderación, limitar el consumo a no más de 300 mg a 400 mg por día lo que equivale a unas tres o cuatro tazas (8 onzas) de café, en el caso de las mujeres que están embarazadas o amamantando deben consumir menos cafeína o evitarla por completo.

Los padres deben vigilar la cantidad de cafeína que consumen sus hijos, no solo en las bebidas sino también en los suplementos y las personas con presión arterial alta u otros problemas cardíacos deben evitar los niveles altos de cafeína, más allá de los 300 mg.

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