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Cómo aumentar la hormona de crecimiento de forma natural y proteger tu cerebro

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El envejecimiento disminuye la producción de muchas hormonas en el cuerpo no solo las hormonas sexuales también disminuyen la hormona de crecimiento y la melatonina, esta disminución justifica algunos de los síntomas que aparecen en la vejez.

El cerebro humano termina su madures entre los 21 y 25 años, a partir de los 50 años comienza a declinar, según múltiples autores, luego de esta edad el volumen cerebral disminuye alrededor de un 2% y a los 80 años, alcanza una pérdida de entre un 10-15% del peso máximo en la juventud.

Este fenómeno no es solo por degeneración y atrofia de las neuronas, sino que también se afectan las conexiones entre las neuronas existentes, lo que está directamente relacionado al inicio del déficits cognitivo observado durante el envejecimiento.

La hormona de crecimiento (GH) es muy conocida por su acción en el crecimiento de los niños y la formación de masa muscular en los fisiculturistas, pero esta hormona es mucho más, la GH (como mejor se le conoce) participa en el metabolismo de los nutrientes y brinda beneficios extraordinarios al sistema nervioso.

El efecto neuro protector de esta hormona no solo está dado en la estimulación del desarrollo del cerebro durante la etapa embrionaria, sino que también protege a la neurona del daño acumulativo que significa vivir frente a la falta de oxígeno, la falta de sangre, el estrés oxidativo o la inflamación.

La GH se produce en el cerebro, en una glándula pequeñita y poderosa nombrada pituitaria o hipófisis, hoy sabemos que además puede ser producida en diferentes tejidos del cuerpo.

A partir de la mediana edad la hipófisis reduce la producción de la hormona del crecimiento de manera lenta pero progresiva, lo que hace que en la vejez se produzca muy poca cantidad.

Los niveles de hormona del crecimiento son mayores en hombres que en mujeres y su principal momento de producción es en la noche durante el sueño de hondas lentas, en este tiempo el cuerpo se repara así mismo lo que jutifica esta elevación en la producción de la hormona.

El SNC es un tejido diana para varias hormonas entre las que se encuentra la GH. Esta hormona colabora en el mantenimiento del cuerpo y promueve la reparación de los tejidos, además protege el cerebro y la médula espinal de los distintos tipos de degeneración y es capaz de promover la supervivencia de las neuronas.

Los ancianos presentan niveles de hormona de crecimiento muy disminuidos en relación a las personas más jóvenes, esta disminución se asocia con alteraciones del sueño, pérdida de memoria, alteraciones metabólicas y del aprendizaje.

La hormona del crecimiento tiene una regulación positiva con los neurotrasmisores (químicos producidos en el cerebro) como la dopamina, la serotonina y noradrenalina por lo que su alteración provoca pérdida de la sensación de bienestar y cambios de humor.

El mecanismo neuroprotector de la GH está relacionado con la disminución de la muerte programa de las neuronas(apoptosis) lo que aumenta su sobrevivencia y estimula el crecimiento de los axones de las neuronas (un axón es la terminación de la neurona que se pone en contacto con otra neurona) estimulando la transmisión de la información de una célula a otra.

Todo este efecto ocurre fundamentalmente en el área del hipotálamo (en otras áreas del cerebro está presente, aunque es menos intenso) el centro de la memoria en el cerebro, lo que hace que la hormona del crecimiento tenga un papel relevante en el proceso de aprendizaje y en la memoria.

Debido a su relación con el envejecimiento se ha estudiado mucho y se ha logrado producir de manera sintética, este consumo, sin embargo, no es algo recomendado debido a las consecuencias que puede traer su uso indiscriminado en el desarrollo de enfermedades como la diabetes tipo 2, el aumento de mamas en los hombres (ginecomastia) o el aumento del riesgo de algunos cánceres.

Existen maneras naturales de incrementar la producción de esta importante hormona y son el ejercicio físico y el ayuno intermitente. Mientras que la elevación de la glucosa en sangre disminuye su secreción la disminución de la insulina y la utilización de los ácidos grasos estimula la producción de la hormona.

Si tu alimentación está basada en carbohidratos y alimentos procesados los niveles de glucosa en sangre se mantendrán elevados de manera crónica, esto disminuirá la producción de la hormona de crecimiento con el consecuente daño a la neurona, siendo una de las causas por las cuáles la diabetes 2 y la resistencia a la insulina se asocian con el deterioro cognitivo.

Por otro lado, si haces ayuno intermitente de forma regular tus reservas de grasas serán usadas, causando movilización de los ácidos grasos que serán utilizados como fuente de energía, disminuyendo sus valores en sangre y este estimulo elevará los niveles de producción de la hormona de crecimiento.

Es importante señalar que las hormonas tiroideas modulan la expresión del gen de GH; por lo que niveles descontrolados de T3 y T4 representan un factor de riesgo importante de daño al cerebro y al proceso cognitivo (aprendizaje y memoria).

El ayuno intermitente tiene efectos físicos y cognitivos favorables, al hacerlo de manera periódica logras resolver problemas metabólicos, reviertes los efectos adversos de la obesidad y la diabetes 2 a la vez que pierdes peso y mejoras tu salud en general.

Cuando haces el ayuno durante 16 horas o más se comienza a realizar la pérdida de grasa mientras se mantiene la masa muscular bajo entrenamiento de resistencia, mejoras la cognición de manera general en múltiples dominios, incluida la memoria espacial, verbal, asociativa y de trabajo, así como la función ejecutiva y la neuroinflamación.

Los diferentes estudios demuestran que el consumo energético excesivo particularmente en la mediana edad, aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular, enfermedad de Alzheimer y enfermedad de Parkinson.

El ayuno intermitente le hace bien a tu cerebro

El ayuno intermitente puede retrasar el inicio y la progresión de los procesos de la enfermedad de Alzheimer y la enfermedad de Parkinson. Aumenta la resistencia al estrés neuronal a través del refuerzo de la función mitocondrial (las mitocondrias son las fábricas de energía de las células)  promueve la autofagia (proceso de auto limpieza en la célula) eleva la producción de las proteínas que nutren a la neurona y sus conexiones, fortalece las defensas antioxidantes y contribuye a la reparación del ADN.

En resumen, mantener niveles adecuados de hormona de crecimiento en la segunda mitad de la vida te protegerá del deterioro cognitivo que lleva el paso de los años unido a una mayor expectativa de vida, la mejor manera que tienes para alcanzar estos niveles es a través del ayuno intermitente vinculado a la práctica de ejercicio físico de manera regular.  

 

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