La deficiencia de omega 3 DHA disminuye tu memoria

Los ácidos grasos omega-3 son una forma de grasa poliinsaturada que nuestros cuerpos utilizan para mantener el corazón, el cerebro y los ojos sanos. Son grasas "esenciales" porque no podemos sintetizarlas por nuestra cuenta y hay que consumirlos.

Existen 3 tipos de ácidos grasos Omega-3, Ácido eicosapentaenoico (EPA) Ácido docosahexaenoico (DHA) y Ácido alfa linolénico (ALA)

Las fuentes alimenticias de ácidos grasos omega-3 EPA y DHA se encuentran en peces de agua frías y profundas (atún, salmón, sardinas, caballa, arenque) también algas y mariscos.

Debes tener en cuenta que los pescados grandes pueden ser una fuente de contaminación por mercurio importante, por lo que preferir versiones pequeñas o mariscos será siempre una buena idea, si prefieres pescados más grandes deben estar certificados libres de mercurio.

Es relevante mencionar que el DHA se produce originalmente de las microalgas que consume el pescado pequeño, que luego es comido por los más grandes, por lo que obtener DHA puro, con la mayor calidad, puede ser un proceso  complicado y costoso dependiendo del método utilizado, algunas empresas para abaratar costos emplean químicos como solventes, dentro de los más conocidos están la acetona y el cloroformo.  

El ALA se encuentra en numerosos alimentos vegetales, verduras de hojas verdes (col de Bruselas, col rizada, espinacas, mostaza, nabo) los frutos secos (almendras, nueces) las semillas (linaza, cáñamo, chía y calabaza) aceites (linaza, nuez, oliva y cáñamo) en el tofu, los aguacates, la calabaza.

Nuestros cuerpos usan fácilmente EPA y DHA, cuándo comemos alimentos con ALA, necesitamos usar una enzima para cambiarlo (muy lentamente) a una forma utilizable, esto ocurre en el lapso de un par de días, el 2-5% se puede convertir a EPA y <1% a DHA, por lo tanto, se necesitan mayores cantidades de alimentos con ALA para obtener los mismos beneficios para la salud como ocurre con los alimentos con EPA o DHA. En el cerebro algunas células (células gliales) pueden convertir ALA en DHA, pero en cantidades muy pequeñas que no cumplen con las necesidades del órgano.

Estudios realizados sobre los efectos del consumo de ácidos grasos omega-3 en la mejora de la función cognitiva (aprendizaje y memoria) el envejecimiento normal de adultos mayores y la incidencia y tratamiento de la demencia tipo Alzheimer en varias revisiones de la literatura hasta la fecha, se encontraron resultados muy alentadores.

En uno de estos estudios se analizó la dieta y la cognición de más de 900 personas y los resultados arrojaron que el consumo de pescado tuvo una asociación inversamente proporcional con el deterioro cognitivo, lo que significa que las personas que más pescado comían, tenían menor deterioro de la cognición.

Otros tres estudios evaluaron el efecto de los ácidos grasos omega-3 en la incidencia de demencia, específicamente la demencia de Alzheimer, además del consumo de pescado se midió la relación de la enfermedad con el total de omegas (ALA, EPA Y DHA) siendo predominante el beneficio aportado por el DHA. En el caso del ALA, resultó ser particularmente protector en personas con codificación genética de apolipoproteína E4, gen que influye en el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer.

El cerebro es muy sensible a la carencia de omega 3, el DHA constituye entre un 30 y 40% de los ácidos grasos polinsaturados contenidos en el cerebro (no hay EPA) y 60% en la retina, estos ácidos grasos son imprescindibles para el desarrollo y formación de la neurona, las conexiones entre ellas y la velocidad de las señales eléctricas que son emitidas desde cada neurona, estas señales son la base de la transmisión de la información.

En todas las etapas de la vida es importante consumir los omega 3 DHA, fundamentalmente en etapas de formación y desarrollo del cerebro, la niñez y la adolescencia, en el caso de la vejez, el cerebro disminuye la cantidad de omega que es capaz de absorber por lo que debemos dar un mayor aporte, el DHA ademas es un factor neurotrófico de la célula, lo que signica que forma parte de la nutrición de la neurona.

Tiene un papel predominante en áreas del cerebro como el hipocampo, esta área está relacionada con el aprendizaje y la memoria y es donde el fenómeno de la neurogénesis (formación de nuevas neuronas) es más activo en la etapa de la adultez.

Logra mejorar la permeabilidad y la estructura de la membrana celular, esto es de vital importancia, porque  mediante la membrana la célula realiza el intercambio de nutrientes y garantiza la salida de desechos y toxinas hacia el exterior.

Participa en la disminución de la activación de mediadores de las señales inflamatorias en el cerebro, siendo esto muy beneficioso para la salud de la neurona pues hoy se conoce que la neuroinflamación es la base de varias enfermedades que van desde la depresión hasta el Alzheimer, este efecto es doblemente potente en relación al uso del EPA.

La publicación del estudio MIDAS buscó demostrar los efectos benéficos que tiene la suplementación con DHA en el deterioro cognitivo relacionado con la edad, este estudio se realizó aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo, en 19 centros de Estados Unidos con 485 pacientes sanos mayores de 55 años, siendo su principal síntoma el deterioro de la memoria.

Se utilizaron pruebas neuropsicológicas para tener resultados objetivos y les fueron prescritos 900 mg de DHA durante 24 semanas. Se hizo un análisis de intención a tratar y se demostró con significancia estadística que el grupo de tratamiento con DHA tuvo mejores resultados en las distintas pruebas de memoria episódica, espacial, aprendizaje y de asociación con respecto al grupo placebo, no así en las pruebas de memoria de trabajo o de funciones ejecutivas, lo que sugiere un mayor beneficio del uso de DHA en pacientes con deterioro de la memoria leve, aún sin repercusión funcional.

En el año 2006 se publicó un ensayo clínico sueco donde se evaluó la suplementación de ácidos grasos omega-3 (1.7 g de DHA y 0.6 g de EPA) frente a placebo en 204 pacientes con enfermedad de Alzheimer leve a moderada y con tratamiento farmacológico y cuyos estudios basales incluyeron pruebas psicométricas de cognición. Se hizo seguimiento a los seis y 12 meses y se incluyó una etapa abierta combinando al grupo placebo con suplementación con omega-3.

Este estudio concluyó que la administración de ácidos grasos omega-3 no retrasa el deterioro cognitivo en la enfermedad de Alzheimer de leve a moderada o severa, pero se observó un efecto positivo en un grupo con enfermedad muy leve, de inicio, lo que resalta la importancia de la suplementación con DHA desde edades tempranas de la vida para revenir la enfermedad.

Este efecto beneficioso del DHA en la prevencion de la enfermedad de Alzheimer tiene que ver con varios procesos, ademas de disminuir la inflamación de la neurona, el DHA es capaz de disminuir la acumulación de beta amiloide, proteína que en exceso es responsable de la enfermedad.

Otro efecto beneficioso en este sentido es el aumento de los astrocitos, estos forman partes de las células gliales y están encargados de regular los mecanismos antioxidantes que le permiten a la neurona defenderse de sustancias derivadas del oxígeno y que la ponen en peligro, además promueven la nutrición neuronal.

El DHA es capaz de controlar los niveles de glutamato, un neurotrasmisor que tiene una función específica en el cerebro pero que en ocaciones aumenta, esto causa un daño en la célula porque descontrola el metabolismo del calcio, entrando mayor cantidad al interior de  la célula y si la célula no consigue manejar este exceso, afectará a la mitocondria (el pulmón de la célula) provocando destucción celular. 

Las recomendaciones dietéticas internacionales aconsejan el consumo de al menos 2 raciones de pescado azul a la semana o el equivalente, mediante suplementación, de 500mg al día EPA+DHA, estas serían las cantidades que todos los individuos deberían incorporar, ya sea a través de la dieta, mediante la ingesta de alimentos enriquecidos o directamente con suplementos nutricionales, pero realmente se vuelven insuficientes frente a la alimentación tan desproporcionada que las personas tienen, por lo que la sugerencia debe ser  mínimo 1000 mg o 1 g cada día.

La dosis pudiera llegar hasta los 5 g sin riesgo de toxicidad, aunque debes consultar a tu médico antes de iniciar cualquier esquema de tratamiento o régimen dietético, pues existen algunas condiciones o medicamentos que pueden provocar efectos no deseados en las personas por el uso del omega. 

En algunos países (mediterráneo, asia y europa) donde se consumen grandes cantidades de pescados, mariscos, semillas, aceites de calidad y frutos secos, los pobladores gozan de una expectativa de vida más larga pero no sólo eso, sino que lo logran siendo mucho más activos y lúcidos hasta el final de su vida.

El Alzheimer se roba tus recuerdos más queridos destruyendo tu memoria, este "robo" no comienza a los 70, 80 o 90 años, empieza a instalarse en tu cerebro hasta por 30 años antes de que aparezcan los primeros síntomas relacionados a la pérdida de memoria, los cuáles serán muy incipientes al inicio, pero tendrán una progresión rápida y brutal.

Depende de ti y de los cambios que hagas hoy, la manera en la que vivirás mañana.

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